Rogelio Ramírez de la O01.08.2017(0)
"Los empresarios se dieron cuenta que era más importante la corrupción que las reformas"
Por Nadia LunaEl economista preferido de López Obrador habló en exclusiva con La Política Online. Su análisis.

Si Andrés Manuel López Obrador hubiera llegado a la presidencia, en 2006 o 2012, las finanzas públicas del país hubieran quedado en manos de Rogelio Ramírez de la O, prestigioso economista que ahora se concentra en su trabajo como consultor, al frente de la firma Ecanal.

En entrevista con La Política Online, el economista con un doctorado por la Universidad de Cambridge, compartió su propia visión sobre el devenir de la economía en el país y la percepción que existe en el mercado. Del contexto actual y también los cambios en el imaginario del empresariado sobre el dirigente de Morena.

¿Qué percepción tienen los empresarios del funcionamiento de la economía?

Están preocupados. Hay varios elementos que están sacudiendo sus escenarios. Hay elementos del entorno global, pero que ya se transmitieron a México. Y nuestro país tiene sus propias problemáticas. Antes que se manifestara el Brexit o la elección de Donald Trump, ya estaban difíciles las cosas. Porque la economía no crece y las finanzas públicas se mantienen entre terapia intensiva y recovery. La deuda ha crecido, las calificadoras tienen la lupa puesta. Entonces con los elementos internacionales complican todavía más.

Sin embargo, las señales de estos últimos meses marcan cierto optimismo económico: se observó un crecimiento mejor de esperado, la inversión extranjera no se desplomó, el peso recuperó terreno... Usted habla de un "mini-ciclo" económico. ¿Qué significa?

Los empresarios están preocupados. Atravesamos un mini-ciclo positivo, pero los problemas estructurales siguen ahí. Elementos del entorno global que ya se transmitieron a México. Y problemas propios.

Después de la sacudida que tuvimos en 2016, el tipo de cambio y las tasas de interés se sobreajustaron. El Banco de México gastó 21 mil millones de reservas para ver cómo frenar la caída del peso, y finalmente terminó en el esquema de coberturas que son pagaderas en pesos, por eso las reservas no se siguieran diluyendo. Se compró tiempo. Para el mercado fue muy buena señal que el Banxico pudiera contener este problema.

Pero al mismo tiempo se tuvo que aumentar la tasa 400 puntos base. La tasa estaba en 3% y ahora está en 7%. Pocos países lo hacen así, pero en México tenemos esta tradición de ajustar muy fuerte. Como sea, se entró en una situación en la que los inversionistas dijeron: "No, pues cómo voy a perderme esa tasa".

Ahorita yo creo que ya entró en un periodo de estabilidad. Ya hay confianza de que la economía no cayó, el gobierno no tuvo que hacer grandes recortes porque las transferencias de las "utilidades operativas" del Banxico le ayudaron a evitar mayores recortes. Pemex aparentemente se estabilizó. Entonces, todos estos puntos problemáticos ahorita están atendidos.

Eso nos da un ciclo. Pero mi argumento es que nada estructural se ha corregido.

¿Cuáles serían los problemas estructurales?

Por ejemplo, respecto a la situación de Pemex, hay una mejoría porque aumentaron los precios de la gasolina, después porque el peso se apreció, luego porque recibió dinero del gobierno para pagar las pensiones, y finalmente porque no está invirtiendo. Entonces, esta situación de no inversión eventualmente va a cobrarse problemas. Por ejemplo, la explosión que hubo en la refinería me dicen que es por falta de mantenimiento de los ductos. A eso me refiero con una continuidad en los problemas estructurales.

¿Este mini-ciclo positivo tiene relación con las elecciones que vienen?

Todo está dirigido a dar certezas en un período que ya tendrá la incertidumbre de la renegociación del TLCAN y, por supuesto, con las elecciones de 2018.

En resumen, estamos en un mini-ciclo positivo, vamos a estar bien hasta 2018. Los cimientos de la economía serán los mismos para el que llegue a Los Pinos, porque el Gobierno ya no tiene margen para hacer grandes correcciones.

En este momento tengo compromisos que no se prestan para tener dos cachuchas. Quiero ser muy cuidadoso. Sí le tengo confianza a López Obrador. Y no descarto nada para más adelante.

Hay dos interrogantes: habrá que ver si cambia el diagnóstico del nuevo presidente sobre la misma situación económica -como pasó entre Salinas y Zedillo-. Y el otro tema será si concluyen o no la negociación del TLCAN.

Meade asegura, sin embargo, que el panorama es cada vez más alentador, siempre a fuerza de cumplir las metas responsables que se plantearon, como seguir bajando el déficit o la relación deuda-PIB...

Parece que están muy confiados en el gobierno de que en 2018 van a bajar el déficit y que ya no van a necesitar ninguna inyección de Banxico. Los veo confiados, en el buen sentido los veo confiados.

Es posible que estén guardando parte de las transferencias de Banxico para distribuirlas en los dos años, porque tampoco las veo que se estén gastando. Creo que la única esperanza de que no se deteriore mucho las finanzas públicas es que ese dinero no lo gasten y que lo tengan administrando 2017-2018.

Usted estuvo muy activo en el proyecto económico de López Obrador en las pasadas elecciones, pero esta vez se le ve alejado. ¿No fue convocado?

Estoy ahora con la consultoria, tengo compromisos que no se prestan para tener dos cachuchas. Quiero ser muy cuidadoso. Sí le tengo confianza. No descarto nada. Pero en este momento estoy en otra cosa.

Pero conoce el proyecto actual, ha participado de algunas reuniones...

Me he acercado y conozco el proyecto, por supuesto. Lo veo bien. Le tengo confianza y sé que su proyecto va a estar bien. De eso no tengo dudas.

¿Y qué percepción se tiene ahora entre los empresarios de López Obrador?

Desde mi punto de vista, los empresarios ya no tienen tanta desconfianza. Supongo que es en parte porque ellos en 2006 decían: "Él no quiere hacer las reformas y con las reformas vamos a crecer más". Incluso Hacienda, entonces a cargo de Agustín Carstens, sacó un reporte exponiendo cómo crecería el país con las reformas.

Ahora los empresarios ya se dieron cuenta que el asunto no está en las reformas. De hecho, la inversión en estos años no se disparó. Hicimos las grandes reformas y no se disparó. Ahora dirán que la de energía va a tomar mucho tiempo. En Telecomunicaciones, por ejemplo, no está invirtiendo Telcel.

Los empresarios ya se dieron cuenta que el asunto no está en las reformas. Hicimos esas grandes reformas y la inversión no se disparó. El crecimiento tampoco. Ya se dieron cuenta que el combate a la corrupción es la clave.

Los empresarios ya se dan cuenta de que importa más la corrupción que las reformas. Entonces, si hay más posibilidades de controlar la corrupción y el mal uso del gasto, habrá mejor oportunidad para la iniciativa privada que con las reformas.

Este tema de la corrupción sí ha puesto al empresariado en una situación mucho más objetiva. No sé si tienen ya un candidato, pero de que ha cambiado la perspectiva, creo que ha cambiado mucho. Y ya era hora. ¿Cómo no se habían dado cuenta de que estaba mal con Oceanografía, por citar sólo un caso? Ahora la tolerancia es mucho menor.

Entonces, ¿por qué recién ahora bajó esa tolerancia?

Creo que han crecido los niveles de corrupción y, sobre todo, pareciera que ahora ya lo hacen hasta de manera más abierta.

AMLO dice que su programa económico no incluye incrementos de deuda ni alza de impuestos. Aseguran que podrá obtener ingresos por 500 mil millones gracias al combate a la corrupción. Desde una explicación económica y técnica, ¿cómo se puede hacer ese cálculo? ¿De dónde surge esta estimación?

No puedo hablar por Andrés Manuel, pero sí puedo decir que él ya fue Jefe de Gobierno y sí recortó muchísimo. Y venía de un gobierno perredista. Recortó porque podía recortar, porque había de dónde. Si realmente hubiera un control -a nivel federal- en el ejercicio del gasto, se ahorraría muchísimo dinero.

Yo lo veo macroeconómicamente. Cuando Zedillo salió del Gobierno, el gasto gubernamental era el 19.5% del PIB. Hoy son 27.5%. Ha estado sube y sube, sin haber creado infraestructura, sin que se hayan construido más universidades, y seguimos con el problema de pensiones. Lo subió Fox, Calderón lo incrementó mucho más y lo subió este sexenio. Entonces, ¿cómo no va a haber de dónde recortar? Nada más viendo estas cifras digo que claro que se puede.

Por otro lado, el Senado hizo un análisis hace unos años -está publicado-, en donde llegaban a conclusiones parecidas a las que dice AMLO. No sé si una diputada o senadora decía que fácil del gasto era el 10% que era desperdicio. Yo creo que los políticos lo saben.

¿Se puede no aumentar la deuda y al mismo tiempo no subir impuestos? ¿De dónde va a sacar el dinero para cumplir con los proyectos que promete?

Dependerá de cuánto sea el gasto o la inversión que se quiera hacer.

Por ejemplo, suele hablar del tren que unirá los puertos de Oaxaca y Veracruz. Es, sin duda, un proyecto que requerirá muchísima inversión. ¿Se puede hacer sin tomar deuda? ¿Se requiere de una asociación con privados?

Cuando se fue Zedillo, el gasto era el 19.5% del PIB. Hoy son 27.5%. Ha estado sube y sube, sin haber creado infraestructura, sin que se hayan construido más universidades, y seguimos con el problema de pensiones. Entonces, ¿cómo no va a haber de dónde recortar?

Vamos a acordarnos cuando hizo la remodelación del Centro Histórico, que fue con inversión privada. Realmente esos proyectos tienen una visión estratégica: el Gobierno hace un inicio del proyecto, que es lo que no puede hacer el sector privado, y luego viene un acompañamiento de inversión privada. Y no fue porque sí. Les habló, los convocó, les ofreció estímulos fiscales.

Eso es lo que hay que hacer. No todo el proyecto lo puede hacer el gobierno con recurso fiscal, tiene que ser una mezcla. Pero no me quiero meter mucho en eso, porque no estaría bien. Mejor le puede preguntar a Alfonso Romo.

Aunque usted no forme parte de manera oficial, sabrá que el Grupo de los 50 -asesores de AMLO- está conformado por personajes con ideologías muy diversas: desde John Ackerman hasta Alfonso Romo, pasando por Esteban Moctezuma. ¿Cómo se puede constituir un Gobierno con cosmovisiones tan contrastantes?

Lo que pasa es que las distintas corrientes de opinión, que parecieran aquí que son muy distintas, ya se encontró un común denominador en el tema corrupción-gobierno austero. Y eso es más que suficiente para pegarlos. Eso los une a todos.

Incluso el proyecto económico tiene menor perfil. Esa es mi percepción. Lo que realmente tiene perfil y lo que realmente va a jalar, sobre todo en el medio internacional, es la pelea contra la corrupción. El proyecto encontró una cosa que sí los aglutina y les da un sentido.

Pero, ¿a los empresarios les alcanza con el combate a la corrupción o buscan más certidumbre en el programa económico?

En 2006 no le dieron credibilidad al proyecto y tenían miedo. Pero ahorita han de decir: "Imagínate, nos dijeron que si llegaba AMLO aumentaría la deuda, habría volatilidad en el mercado, que el peso se iba a devaluar, las tasas subirían, no crecería la economía ni habría inversión". Y todo eso ha pasado. Las preguntas que hay que hacer son más básicas. ¿México debe crecer más? ¿Necesitamos una mayor industrialización? ¿Si creamos más empleos necesitaríamos tantos programas sociales? Esas son las preguntas.

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