Carlos Urzúa Macías03.05.2018(1)
"Bienvenida la inversión privada, excepto en el sector energético"
Por Andrés WainsteinEl candidato de AMLO para la Secretaría de Hacienda habló en exclusiva con LPO.

Carlos Urzúa optó por un perfil bajo, de poca presencia en los grandes medios. Prefirió, en cambio, un trabajo más silencioso. Conversaciones en corto, mano a mano, con empresarios, banqueros y, sobre todo, fondos de inversión. Dice que allí está su verdadera misión: convencerlos de que Andrés Manuel López Obrador no es chavista, ni jugará con los fundamentales macroeconómicos. La estabilidad no está en juego.

En una plática exclusiva con LPO, el eventual Secretario de Hacienda no eludió ninguno de los temas que suelen generar incertidumbre en un sector de los mercados: su mirada sobre el manejo del gasto público, la negociación del TLCAN, la relación con China, la disputa con Slim por el Aeropuerto, y por supuesto los contratos de la Reforma Energética, entre otros.

Si tuviera que definirse, por su formación o incluso por su experiencia en la gestión pública, ¿bajo qué escuela económica se adscribe? ¿Se considera keynesiano, clásico, marxista, neoliberal?

Diría que sería un poco neokeynesiano. Pero en términos de simpatías ideológicas, más allá de cómo me clasifico dentro de la profesión, diría que aspiraría a que México sea un país socialdemócrata, en el sentido nórdico del término.

Quizá eso no se pueda hacer en México, en Argentina o en Estados Unidos. Probablemente tampoco en Francia o Alemania. Pero sí funcionan como un faro. Noruega, Suecia, Finlandia. Esos son los países que llevan un estilo de vida más digno. Son realmente anómalos, en el sentido de que son demasiado buenos para que el resto de la humanidad pueda seguirlos.

Uno de los objetivos del team económico de AMLO es convencer a los mercados de que serán prudentes, o si se quiere "ortodoxos" en el cuidado de las variables macroeconómicas. Ya han hablado del respeto a la autonomía del Banxico, de mantener la libre flotación y de apoyar el TLCAN. ¿Por qué cree que sigue ese clima de dudas, al menos en un sector de los inversionistas?

Lo mejor que nos podría suceder es que se descuente muy rápidamente -si no está descontado ya- el triunfo de Morena. Entonces, si alguien se va a poner nervioso, pues que de una vez saque su dinero y no lo haga el 2 de julio.

Hay que dividirlos en dos. Hay inversionistas que compran acciones en los países y se sientan sobre ellas literalmente años. Pero también hay inversionistas, igualmente importantes, que tienden a manejarse con fondos de cobertura. Básicamente, son fondos que buscan las mejores oportunidades en bonos, tipos de cambios y demás. Esos fondos están acostumbrados a mover dinero no cada día, sino cada segundo.

Los mercados de ese tipo -los especulativos o más bien de cobertura- tienden a ser muy volátiles. Toman decisiones por cualquier noticia, por más tonta que parezca para la mayoría. Y eso puede impactar por los movimientos en cantidades exorbitantes de dinero que hacen. Hablamos de miles de millones de dólares.

Entonces uno tiene que tener mucho cuidado y tratar de convencerlos. Nosotros estamos tratando de platicar todo el tiempo con estos fondos. Esa es mi misión ahora. Hablar con los inversionistas, y no tanto con los de largo plazo, porque ellos ya conocen la dinámica de México. Más bien, mi objetivo es conversar con inversionistas de portafolio.

Lo mejor que nos podría suceder como integrantes del Gabinete de AMLO, es que se descuente muy rápidamente -si no es que ya esté descontado- el triunfo de Morena. Entonces, si alguien se va a poner nervioso, pues que de una vez saque su dinero y que no lo haga el 2 de julio.

Uno de los temas que más preocupan es el crecimiento descontrolado del gasto público, y el financiamiento con emisión. El fantasma de la inflación, básicamente. Según su criterio, ¿la estabilidad conseguida en términos macro sería un bien a cuidar?

Sí. En efecto, diría que para la visión de inversionistas de portafolio, las condiciones macro de México son mejores que en muchos otros países emergentes. El déficit de cuenta corriente y el déficit público están controlados, hay libre flotación, se pagan buenas tasas de interés para los estándares internacionales. Para alguien que tiene inversiones de corto plazo, pues es un país interesante. Ellos tratan de saber si todo va a seguir así. Por supuesto, vamos a tratar de mantenerlo.

Hay sectores empresariales que piensan que la reforma tributaria de Trump no puede forzar a bajar nuestra tasa del ISR a las empresas. Estamos en desacuerdo con esa mirada. No creemos que vaya a minar el ingreso de la inversión extranjera directa a México.

Ahora, si uno piensa en el largo plazo, la situación económica de México es muy poco alentadora. ¿Por qué? Pues crecimos en los últimos 18 años a un promedio de 2.2% del PIB. Y para los inversionistas extranjeros que están pensando en invertir a largo plazo, como poner plantas para producir, también es muy importante que les digamos cómo vamos a hacer para cambiar ese rumbo. Porque así no da.

Pensemos que la tasa de crecimiento poblacional en México -en esos mismos años- fue de 1.3%. Quiere decir entonces que el crecimiento del PIB per cápita es muy, pero muy magro. Ese crecimiento no nos va a ayudar a resolver el tema de la pobreza, ni todos los problemas sociales que tenemos.

En concreto, es necesario detonar el crecimiento pero las variables macro las vamos a cuidar. Y vamos a cuidar ese encanto que tiene México para los inversionistas de portafolio. No habrá déficit, que es uno de los aspectos que más les preocupa. No tendremos un déficit cero, pero sí un déficit primario cero.

AMLO suele hablar de no subir impuestos y de no endeudarse. Al mismo tiempo, garantiza que no se financiará un modelo de desarrollo vía inflación. ¿Se puede entonces detonar el crecimiento sólo reajustando el presupuesto?

El tema de los impuestos es muy importante, porque hay sectores empresariales que piensan que la reforma tributaria de Trump nos puede forzar a bajar nuestra tasa del ISR a las empresas. Estamos en desacuerdo con esa mirada. No creemos que vaya a minar el ingreso de la inversión extranjera directa a México.

México tiene muchas ventajas tributarias. Y, además, allá el impuesto corporativo no es solamente a nivel federal, sino también a nivel estatal. En California, por ejemplo, tienes un impuesto justo del 9%, que sumado al 21% federal se empata con nuestro impuesto del 30%. No nos preocupa ese aspecto. Por eso, podemos decir que no se subirán ni bajarán los impuestos.

Despejado ese asunto, lo más importante -junto con desterrar la corrupción- es tratar de reducir los costos de bienes y servicios que adquiere el Estado. Y eso se hace consolidando todas las compras a nivel central, todo en la Secretaría de Hacienda. Eso ya lo hicimos en la Ciudad de México. Ahí puedes cortar muchas fugas de dinero por corrupción y conseguir además mejores precios. También lo hizo José Antonio González Anaya en el IMSS, y ha funcionado muy bien.

¿No se necesitará del endeudamiento al menos para las grandes obras, las refinerías por caso, o los trenes que prometen? ¿O se inclina más por la APP?

Creemos mucho en las asociaciones público-privadas. El problema más grave de México es justamente la falta de inversión pública y también la privada. Entonces, nosotros vamos a ser sumamente pragmáticos, y vamos a dar siempre la bienvenida a la inversión privada, excepto en el sector energético.

Por ejemplo, el tren que iría de Cancún a Palenque tendría una traza de 900 kilómetros. Ese proyecto esperamos que sea una APP. Este otro tren del Istmo de Tehuantepec, de un océano a otro, pues también. No tenemos problemas con las APP, al contrario. La clave es que se tienen que hacer bien. Muchas veces se diseñan muy mal, los gobiernos no se protegen ante las contingencias y entonces los inversionistas privados terminan abusando del contrato.

El problema más grave de México es justamente la falta de inversión. Entonces, nosotros vamos a ser sumamente pragmáticos y vamos a dar siempre la bienvenida a la inversión privada, excepto en el sector energético.

¿Por qué el sector energético es una excepción? Si hablan de detonar la inversión pública y la privada, ¿irse en contra de los contratos de la Reforma Energética, no dan una señal en contrario?

El sector energético es otra cosa. Como sabes, a mí me gusta repetirlo, en México había dos cosas sagradas: la Virgen de Guadalupe y el petróleo. Y ahora nada más quedó la Virgen. Las encuestas sobre la Reforma Energética dan más o menos un empate. La mitad a favor, la mitad en contra.

Dicho esto, uno tiene que tener un termómetro. Saber que seguramente la base electoral de AMLO está en contra. Y tienes que hablarle a ellos. Como Trump, que habla muy bien con su base. A nosotros nos mienta la madre, pero es muy efectivo comunicando a su gente.

Ahora, lo que dices es cierto. Eso va a detener inversiones. O más bien no estás promoviendo más inversión en ese sector. Porque AMLO dice que va a respetar los contratos -estamos hablando de más de 100 hasta el momento-, pero va a detener el ritmo de las subastas para poder hacer un análisis acerca de cuánto queda de yacimientos petroleros.

Esta postura la complementa diciendo que intentará tener una Pemex que sea modelo, una empresa de primer mundo. A lo mejor tener exploraciones conjuntas con otras empresas, pero alrededor de Pemex. Sobre todo en aguas profundas, donde todavía no tenemos esa capacidad.

AMLO respetará los contratos pero va a detener el ritmo de las subastas para poder hacer un análisis acerca de cuánto queda de yacimientos petroleros.

O sea, sí aceptaría el modelo de farmouts pero no más contratos de concesión a largo plazo...

Si es que hay algo, serían proyectos de colaboración con otras empresas petroleras. Si no fuera así, Pemex se aventaría solo. Y como una opción de corto plazo -es decir, para el sexenio- que Pemex se encargue de aguas someras y tierra, y deje las aguas profundas para los contratos que ya se firmaron de la Reforma Energética.

Pero, ¿sí crees que haya cancelación de contratos?

AMLO dice que se revisarán. Cuando tu tienes un proceso como el de la Comisión Nacional de Hidrocarburos -la cual, en general tiene buena gente-, puede decir que fue bastante transparente. La subasta es la mejor manera de vender algo.

Carlos Slim mostró públicamente su fastidio por la posible detención de la obra del Nuevo Aeropuerto. ¿Cree que su conferencia de prensa causó un efecto "cascada" en el mundo empresarial, es decir alinear a ese sector en contra de AMLO?

Este asunto de los empresarios en contra de AMLO es, así dicho, un tanto tramposo. Hay millones de empresarios de todos los niveles. Y en general lo que he visto es mucho entusiasmo. Más bien estaríamos hablando de los grandes empresarios, y de aquellos fincados en Ciudad de México y Monterrey.

Además de ser muy rico, Slim es muy inteligente. Básicamente salió a defender su contrato. Estaba velando por su contrato. De hecho, con AMLO tuvieron una gran relación cuando fue la reconstrucción del Centro Histórico. Se conocen muy bien y se confían mucho. Este tema puntual es una disputa contractual, no ideológica ni emocional.

Slim es muy inteligente. Básicamente salió a defender sus contratos. Con AMLO se conocen bien y se confían mucho. El tema del Aeropuerto es, en todo caso, una disputa contractual, no ideológica ni emocional.

A Venezuela se lo suele utilizar como elemento de vinculación con AMLO. Te escuché decir que lo que le está pasando a ese país es "una tragedia humana". Tratando de no hablar en términos electoreros, sino desde una mirada económica, ¿qué errores cometió el denominado socialismo del siglo XXI?

Primero, diría que México nunca podría cometer esos errores por los niveles de desarrollo. Te puedo mencionar muchísimos. Desde una falta de cuidado fiscal absoluta, una dependencia a una sola materia prima, políticas sociales desbocadas, un régimen autoritario... Y mejor ni le sigo porque no quiero ofender a nadie.

En todo caso, me parece que la pregunta podría irse un poco más al centro. ¿Cuáles son las diferencias entre Lula y AMLO? Eso me parece interesante. Yo diría dos cosas.

Primero, Lula fue conservador cuando los inversionistas extranjeros le empiezan a sacar el dinero y pone a un empresario como gobernador del Banco Central [el presidente del BankBoston, Henrique Meirelles]. A ese extremo tuvo que llegar, porque fue poco cuidadoso en sus propuestas iniciales, como no pagar la deuda externa. Nosotros no estamos ni cerca.

Segundo: Lula como AMLO, tiene un interés muy gran por incrementar la inversión pública, pero Lula desconfía demasiado de la inversión privada. Y con nosotros no ocurre eso. Mientras esté bien hecho, lo mismo da que sea público o privado. En eso diría que somos más pragmáticos y estamos más en sintonía con el mundo.

Lo fundamental a largo plazo, y dentro de nuestro Gabinete se ha discutido mucho, es la política social. En el caso de Brasil se les desbocó el gasto, y además tuvieron un enfoque muy asistencialista.

¿Apostar por una relación más profunda con China, quizás en comercio y en inversión de obra pública, podría afectar las relaciones con Estados Unidos?

Es una buena pregunta. Sobre todo, a raíz del incremento de los lazos en el comercio entre Sudamérica y China, el Gobierno de los EU está cada día más temeroso de la influencia china en el resto del mundo. Incluido el continente americano, que para ellos es su patio trasero. Obama mismo estaba tan temeroso que propuso el TPP. Nosotros no queríamos y Canadá tampoco. Era un tratado más geopolítico para defender los intereses de EU ante China.

Pienso que no debemos estigmatizar a China. Es un país extraordinariamente rico. Su fuerza es innegable. Por supuesto, más allá de EU también tenemos una alianza con Japón, un país muy amistoso. Y desde luego tenemos que cuidar mucho la relación con nuestros aliados.

Pienso que no debemos estigmatizar a China. Es un país extraordinariamente rico. Su fuerza es innegable. Andar tirando por la borda posibles acuerdos, sobre todo en temas de infraestructura, no sería razonable.

Pero, por otro lado, China es muy interesante muchos sectores. Entonces, andar tirando por la borda posibles acuerdos con China, sobre todo en temas de infraestructura, no sería razonable. Los tienes que invitar, además, si haces una convocatoria internacional para licitar ese tipo de obras. No habría razones para no hacerlo.

Guajardo y Videgaray sugieren que en las próximas semanas podría haber acuerdo en el TLCAN. AMLO dice que EPN no tiene autoridad para cerrar esa negociación, y que mejor sería que lo haga el próximo gobierno. Desde una mirada pragmática, que ellos cierren el acuerdo, ¿no les despegaría un tema de incertidumbre, justo cuando intentan transmitir tranquilidad en los mercados?

En términos de ruido, de riesgo político y económico que podría contaminar más la situación financiera el 1 de julio, ciertamente nos convendría que ya se concluyera. Hay que recordar, sin embargo, que tiene que pasar por los tres congresos.

Visto en términos de hacer un análisis comprensivo de lo que contiene el acuerdo, quisiéramos tener vela en el entierro, tratar de participar. Incluso se podría concluir en algún momento después de las elecciones y antes que nosotros asumamos.

Si no se pudiera, no nos da miedo negociarlo nosotros. Tenemos uno de los grandes economistas mexicanos, como Jesús Seade Kuri, que encabezaría el equipo negociador.


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Excelente entrevista. Oportuna y clara. Hacía falta algo así. Es la primera vez que leo algo periodístico serio, sobre esta materia, de parte del equipo de AMLO.Merece ser difundida ampliamente.