Álvaro Suárez11.05.2018(0)
"El PRIAN tiene una fábrica de pobres para comprar la dignidad y mantener el voto duro"
Por Pedro Jiménez (Nuevo León)El abanderado de Morena al Senado arremete contra sus contrincantes. Aclara la propuesta de amnistía.

El empresario Álvaro Suárez lo tiene claro. La contienda en Nuevo León rumbo al Senado tendrá como clave la organización territorial, por lo que asegura que partidos como el PRI y el PAN ya comienzan a utilizar esquemas de compra del voto en esa lucha de pisar terreno.

En entrevista para LPO, el candidato de Morena apunta que una mano de obra calificada es la clave para que México tenga un mejor posicionamiento a nivel global y desmenuza los diferentes ángulos en los que se ha presentado la iniciativa de amnistía.

Pareciera ser que la carrera al Senado en Nuevo León se definirá por la organización territorial, ¿cómo se siente Morena en este rubro?

Tenemos ya dos años organizando estructura, sin embargo, el tema territorial es lo que más me preocupa debido a la manera en que los candidatos del PRI y del PAN están ejerciendo una lamentable estrategia que es el voto coercitivo.

Están utilizando a las administraciones actuales, pagadas por los ciudadanos, para que movilicen y defiendan el voto obligadamente. Lo peor de todo es que están utilizando el recurso económico, que debiera usarse para el funcionamiento de la función pública, con la oscura intención de comprar el voto.

Todos sabemos que la actual contienda se va a definir por medio de la defensa de casillas, por eso mismo ellos sí o sí van a intentar hacer fraude. El fraude ya está en las calles, los prianistas están utilizando los mecanismos de la administración pública.

Se está generando este engaño en contra de la población. Tenemos un instituto que no es imparcial, un instituto que trabaja directamente para los prianistas. No es el árbitro que todos quisiéramos, está totalmente corrupto y va a buscar que ganen los candidatos de la mafia que impera en la corrupción del sistema de administración pública en las tres escalinatas.

Tenemos un instituto que no es imparcial, un instituto que trabaja directamente para los prianistas. No es el árbitro que todos quisiéramos, está totalmente corrupto y va a buscar que ganen los candidatos de la mafia que impera en la corrupción.

¿Y qué accionar busca la coalición en contra de esta compra de votos?

Nosotros estamos haciendo lo legítimo en el cuidado de la elección por parte de la población. Morena llega hace dos años a Nuevo León y comienza a tocar puertas para preguntar si simpatizan con el proyecto de Andrés Manuel y con el partido. Si simpatizan con nosotros, se les invita a participar en esta contienda por medio de la promoción del voto, defensa de casillas, o a unirse a alguno de nuestros candidatos.

Dentro de ese abanico de oportunidades para ejercer el derecho de la democracia, se puede decir que es más difícil porque no estamos comprando estructuras. Tanto el PAN como el PRI tienen pseudolíderes que trabajan todo el año con los recursos de los municipios o los recursos que bajan los diputados para meterlos en estructuras y mantenerlas todo el año.

Por eso tienen su voto duro, que es un voto que no simpatiza con la ideología del partido, sino que es un voto de gente que está mantenida por todos nosotros, fragmentando el ejercicio de la democracia. El PRIAN está haciendo una fábrica de pobres que ascienden a 56 millones de personas. A ellos les conviene tener a estas personas a las que les puedan comprar su dignidad.

¿Cómo se preparan entonces con la defensa del voto?

Dentro del trabajo que ha realizado la coalición, estamos acariciando un 65 por ciento de cobertura. Ahora que comienzan las candidaturas locales, se está desdoblando muchísima gente que simpatiza con nuestros candidatos.

Nosotros creemos que para junio vamos a estar capacitados en un 90 por ciento, y estoy seguro que para el final del mes tendremos cubierto con propietario y suplente las 6 mil casillas de la entidad federativa.

¿Cómo visualizas a Morena en el Senado en un escenario post electoral? ¿Seguirá la coalición con el PT y PES?

Se vislumbra que vamos a tener mayoría. Esa es una muy buena noticia en el país porque se tendrá gobernabilidad para que podamos destrabar la economía. Vamos a darle mantenimiento a las reformas estructurales para que cumplan con su objetivo, el cual no se está haciendo. Lo que respiramos todos como coalición es que no habrán venganzas, buscamos justicia sin entrar a una cacería de brujas.

Junto a los otros dos partidos seguiremos trabajando y respetando nuestro ideales, pero con la idea siempre en mente que vamos a gobernar para México. Estamos buscando el equilibrio de los poderes, respetándolos y buscando convertirnos en un legislativo 100 por ciento vigilante del ejecutivo.

La amnistía fue una de las mejores herramientas en el salinismo de 1993 para detener una guerra que a leguas se veía que se iba a dar en Chiapas.

¿Qué hacer desde el Senado en caso de no haber renegociación del TLCAN?

Con Andrés Manuel eso va a prosperar. Lamentablemente, el Tratado es un traje a la medida entreguista. Ante esto, Trump está detonando empleo: en el año y tres meses de su administración está acariciando cerca de 4 millones de empleos. Logró reducir el impuesto sobre la renta, busca repatriar cantidades importantes de dinero, y está viendo cómo reducir el problema de las drogas a toda costa.

De alguna manera, nos está mandando el mensaje de que no le interesa la mano de obra barata. Lo que necesitamos ofertar es mano de obra especializada; necesitamos que volteen a ver a México pero ya no con mano de obra barata, sino eficiente. Con eso nos vamos a dignificar.

Nosotros vamos a revisar el Tratado y todas las propuestas posibles. ¿Cómo no hacerlo? Ha sido una de las administraciones más corruptas en la historia de México. En la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OECD) estamos marcados como el país número 13 a nivel mundial.

¿Desde qué ángulo podemos valorar la propuesta de la amnistía cuando los voceros la plantean de maneras distintas?

Se necesita tocar de diferentes ángulos conforme a la experiencia de cada quien. Un jurista te va a hablar desde la óptica constitucional; un ideólogo va a voltear a ver que la amnistía no es un perdón, simplemente es una herramienta que se puede tomar en cuenta a favor de la ciudadanía; el Departamento de Estado de los Estados Unidos te van a decir que la amnistía les ha funcionado gracias al sistema de testigos protegidos que cargan información valiosa sobre las problemáticas pesadas que hay que atacar.

La amnistía fue una de las mejores herramientas en el salinismo de 1993 para detener una guerra que a leguas se veía que se iba a dar en Chiapas. Gracias a esa amnistía con el Subcomandante Marcos, no tenemos el problema de las FARCs como en Colombia.

No es un perdón. Se están explorando todas las opciones para regresar la paz a los mexicanos.

¿Sobreponer entonces la inteligencia a las armas?

Sí, como se está planteando. Si la víctima otorga perdón y se logra sacar la información que ayude al combate de la violencia, a mí se me hace una opción que se debe de explorar y que estamos analizando.

La inteligencia es una propuesta que nosotros traemos desde el Senado. De entrada, hay que tener comunicación con las diferentes agencias en materia de procuración de justicia. Hoy día cada quien jala para su propio molino.

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