Transición 11.07.2018(0)
El desconcierto de la oposición
Por Andrés Wainstein
Refundaciones, nuevos partidos y alianzas. Navegar por aguas desconocidas. La cacería de Dante. Los delegados de AMLO.

El desconcierto es total. El establishment político de México, que desde diciembre se convertirá en la nueva oposición, no consigue juntar todavía los pedazos de un jarrón que estalló en mil pedazos. Refundaciones, nuevos partidos, alianzas transversales. Las rutas tan diversas como optimistas que empiezan a aparecer entre los viejos referentes del PRI, PAN e incluso PRD, anticipan que la reconstrucción de un polo opositor se tardará un poco, quizás un buen tiempo. Buenas noticias para AMLO.

Fueron muchas décadas de un poderío indiscutible del PRI. Sólo eso explica que un sector de la sociedad perciba que la victoria de Andrés Manuel López Obrador es una operación sin precedentes del sistema tricolor para continuar con el control del país. Una trampa más de los genios del poder, gatopardismo de nuestra dictadura perfecta. Desconocen los ánimos en Insurgentes Norte.

Es difícil aceptar que el sistema de partidos, tal como lo conocimos en las últimas tres décadas, se evaporó. Se consolidó hace apenas diez días un movimiento capaz de generar una nueva hegemonía. Y si buena parte de los ciudadanos alejados del día a día de la política lo miran con incredulidad, mucho mayor es la confusión para las elites que navegarán ahora en aguas desconocidas.

Desde luego, esta victoria de AMLO que ya se traduce en un nuevo diagrama del tablero político, no garantiza el éxito del proyecto de Morena. La "cuarta transformación de México" se tendrá que evaluar en el transcurso de una gestión que todavía no comenzó. Para eso habrá tiempo.

Aunque los alcances de este proceso electoral son desconocidos, se empiezan a ver algunas reacciones interesantes. En el PRD ya se desató lo que podría ser la última guerra entre tribus. Un sector cree que hay que acercarse a López Obrador, otros dicen que debe crearse un nuevo partido. En el medio, el Sol Azteca en terapia intensiva. Se escribió en estas líneas hace tiempo: el negocio de las derrotas no los conduciría a buen puerto.

Es difícil aceptar que el sistema de partidos, tal como lo conocimos en las últimas tres décadas, se evaporó. Se consolidó hace apenas diez días un movimiento capaz de generar una nueva hegemonía.

Es un debate que -con otras perspectivas- también se transita en el PAN. El sector que comanda Ricardo Anaya empujará a Marko Cortés para una sucesión con aroma a continuidad. Gil Zuarth, los gobernadores rebeldes, Moreno Valle y Calderón podrían complicar esos planes, ya sea peleando la interna o bien creando otro partido de centro-derecha. Un panismo soft o una oposición más pulverizada. De nuevo, escenarios atractivos para la faena de AMLO.

"Si algo nos enseñó Andrés Manuel, es que lo más redituable es la oposición dura y pura, sin matices", repite por estos días Dante Delgado, quizás el único que empieza a esbozar una ruta estratégica para los próximos años. El líder de Movimiento Ciudadano comprende que los próximos meses habrá nuevos episodios de este proceso de fragmentación y fantasea con fagocitar a los liderazgos que queden sueltos. 

Su círculo más íntimo ya se sentó en los últimos días con Javier Corral y su operador Gustavo Madero. El gobernador de Chihuahua no tiene una buena relación con los mandatarios azules que impulsan a Gil Zuarth, pero tampoco cree que el anayismo pueda funcionar de plataforma para su candidatura presidencial.

De ese mismo corte ideológico, Los Galileos también podrían ensayar una alianza con Movimiento Ciudadano. Para ellos, un acercamiento con AMLO es intransitable, y la permanencia en un PRD agonizante parece que tampoco es tentador. ¿Alejandra Barrales podría quedarse con la coordinación de MC en la Ciudad de México? Alternativas que se barajan en este proyecto aún en construcción.

Para lograr ese nuevo polo de oposición transversal, Dante también sueña con una bancada engrosada, a la cual por supuesto comandaría. Allí podrían sumarse el propio Madero, Emilio Álvarez Icaza y quizás Miguel Ángel Mancera, quien ingresó como pluri panista.

Mientras todo esto ocurre, AMLO ya empezó a desplegar una red de "delegados estatales" que tendrán como misión censar y administrar los dos programas sociales más importante del próximo sexenio: adultos mayores y becas para jóvenes. Una jugada astuta que anticipa la pelea por las gubernaturas en los próximos años. Cuidado: si la oposición se duerme, el próximo tsunami podría ser aún mayor.

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