Ciudad10.08.2017(0)
Una bomba a punto de estallar en Morena
Por Andrés Wainstein
Mario Delgado levantó la mano y causó una catarata de teorías del complot. Miradas paranoicas en el tridente. La operación para desactivar el conflicto.

Los tres sentados en una mesa redonda. Cada uno escrutando a los otros dos con el ceño fruncido, el gesto adusto y la mirada pesada, penetrante. Una imagen de película, sí, pero que bien podría ilustrar el clima que se vive por estas horas en las negociaciones de Morena en la Ciudad. Tensión, desconfianza, incertidumbre.

Para muchos pasó desapercibido, pero el destape de Mario Delgado, el cuarto aspirante a la candidatura para pelear la Jefatura de Gobierno de la Ciudad, instaló una verdadera bomba atómica en el centro de la mesa donde negociaban Ricardo Monreal, Claudia Sheinbaum y Martí Batres.

Hasta la semana pasada, el tridente chilango había empezado a encontrar una ruta. Dos reuniones semanales, todos los martes y jueves, junto a Clara Brugada y Ramón Jimenez, el moderador que eligió AMLO para hacer un enroque con su hijo Andy, en una evidente operación de asepsia política. "No hay dados cargados para nadie", fue el mensaje.

Dirán que había diferencias en el tridente. Por supuesto. La fecha de la encuesta, por ejemplo. Pero el pastel de la Ciudad ya venía marcado en tercios. Delegaciones, diputaciones y un largo etcétera que ahora deberá incorporar un cuarto player.

Lo más importante, reinaba cierta tranquilidad en ese baile de a tres. Esa serenidad es fácil de explicar: el Consejo Estatal de Morena tendrá que nominar el próximo sábado a una terna de aspirantes para ser incluidos en la encuesta que llevará a cabo la Comisión Nacional de Encuestas. Tres sillas, tres aspirantes. Consenso garantizado.

El pastel de la Ciudad ya venía marcada en tercios. Delegaciones, diputaciones y un largo etcétera que ahora deberá incorporar un cuarto player. ¿Quién está detrás de la irrupción de Delgado?

El problema entonces parece evidente: con la decisión de Delgado, se podrían ir a una impredecible votación, en donde acaso uno de los tres jugadores iniciales se quede afuera. Aunque prácticamente no tiene peso en la estructura, el senador necesita un sólo consejero entre los 260 para romper ese ansiado consenso e instalar la pelea por votos. No parece una misión imposible. Demasiado riesgo para el resto.

¿Por qué el senador, que tiene trato directo con Andrés Manuel López Obrador, esperó hasta último momento para lanzarse? ¿Hay algún autor intelectual detrás de esta jugada? ¿El propio AMLO? ¿Existe un acuerdo de Delgado con uno de los tres aspirantes? ¿A quién favoreció esta irrupción? Preguntas inevitables que despertaron teorías del complot en los últimos días.

La Política Online ya reveló la incertidumbre que reina en los equipos de Batres, que ven la mano de Marcelo Ebrard. Creen que busca negociar "en paquete" con López Obrador. Pero, ¿por qué la incomodidad de Martí? Sólo un desmemoriado olvidaría el explosivo final en su vínculo con el ex Jefe de Gobierno. Por eso, el dirigente de Morena-DF se niega a compartir la mesa de negociación con Delgado.

No es la única paranoia. Hay de todos los colores. Los militantes de paladar negro que piden a gritos la candidatura para Sheinbaum temen que, en rigor, haya un pacto secreto con los otros aspirantes. "Si a Ricardo y a Martí les sobran votos en el Consejo, pueden derivarlos hacia Mario para dejarla afuera de la terna", acusan.

Pero más allá de las maquinaciones, este nuevo conflicto podría tener alcances nacionales para López Obrador. Una fractura en su principal bastión no es un panorama que luzca tentador para el líder supremo de Morena. El enorme interrogante es si será necesaria su intervención para evitarlo. 

Por lo pronto, Monreal se reunirá en privado con Delgado este jueves. Lo sondeará para ver cuáles son sus condiciones para declinar, escenario que rechazan de plano en el entorno del senador. "A la encuesta vamos o vamos", dicen.

Hay un plan B que por estas horas se analiza. Que el Consejo Estatal apruebe y envíe la terna inicial por consenso pero con una "recomendación" al CEN para incluir también a Delgado como el cuarto postulante en el sondeo.

Delgado quiere que su nombre surja desde las entrañas de la estructura y no como una imposición de AMLO. "El problema es que eso abriría la puerta a un quinto, que podría ser un tapado", advierten en el tridente.

La incomodidad es total. Las negociaciones de las próximas horas pondrán un poco de certeza o abrirán un ring en el Consejo Estatal, como ya sucedió en Morelos y Chiapas. El tiempo pasa. Quedan poco más de 48 horas para desactivar la bomba. 

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